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¡Libera el estrés!

No hay días que se les antoja un masaje de cuello, uno de espalda, hasta uno de cabello caray, con el estrés que provoca la ciudad. Es difícil, caminar por una vida en la que tienes contaminación, cientos de ruidos externos que se combinan hasta darte dolores de cabeza, responsabilidades que te aquejan que van desde un ensayo escolar hasta un estricto jefe.

Sí, llevar una vida siempre es difícil, y más cuando estás en la ciudad. Necesitas consentirte con algo más elaborado como con un masaje en silla, o hasta con esos pequeños detalles que alivian un poco la tensión acumulada como una buena película, una exquisita comida, o hasta una cerveza artesanal.

Y eso está bien, porque no puedes convertirte en un zombie de la vida cotidiana. Una persona que solamente cuenta los minutos para que acabe el día, los días para que acabe la semana, y las semanas para que lleguen las vacaciones. Todos los días se convierten en lo mismo, ver un reloj y como pasan las manecillas de éste hasta la desesperación. Eso no es sano, eso no está bien, y eso se hace todo el tiempo.

Tu estrés necesita de una escapatoria, porque si se concentra en tu interior terminarás explotando, deprimiéndote, o con grandes nudos en la espalda y cuello que te impedirán hasta mover la cabeza. Cada quien tiene una forma de liberar la tensión, gastándote en compras toda tu quincena o endeudándote con tu tarjeta Mastercard, o saliendo de fiesta los fines de semana, no sé hay miles de opciones.

Pero hay veces, que aunque hagas todo eso tu cuerpo te grita por cada poro que necesita de un experto. Porque tu espalda está contorsionada, tu cuello ya no tiene mucha movilidad, o simplemente necesitas acostarte una hora en una mesa para que alguien se encargue de ti dándote masaje.

Todo es válido si se hace, porque el peor error sería ahogarte con estas presiones sin atreverte a hacer nada. Eso es lo que enferma por dentro, y se refleja en el exterior. Si quieres mantenerte activa, con vida, sin cansancio, cuida tu cuerpo, tu mente, y hasta si crees en eso, tu alma. Muchas gracias por leerme, y ¡hasta la próxima!

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