No hay días que se les antoja un masaje de cuello, uno de espalda, hasta uno de cabello caray, con el estrés que provoca la ciudad. Es difícil, caminar por una vida en la que tienes contaminación, cientos de ruidos externos que se combinan hasta darte dolores de cabeza, responsabilidades que te aquejan que van desde un ensayo escolar hasta un estricto jefe.

Sí, llevar una vida siempre es difícil, y más cuando estás en la ciudad. Necesitas consentirte con algo más elaborado como con un masaje en silla, o hasta con esos pequeños detalles que alivian un poco la tensión acumulada como una buena película, una exquisita comida, o hasta una cerveza artesanal.

Y eso está bien, porque no puedes convertirte en un zombie de la vida cotidiana. Una persona que solamente cuenta los minutos para que acabe el día, los días para que acabe la semana, y las semanas para que lleguen las vacaciones. Todos los días se convierten en lo mismo, ver un reloj y como pasan las manecillas de éste hasta la desesperación. Eso no es sano, eso no está bien, y eso se hace todo el tiempo.

Tu estrés necesita de una escapatoria, porque si se concentra en tu interior terminarás explotando, deprimiéndote, o con grandes nudos en la espalda y cuello que te impedirán hasta mover la cabeza. Cada quien tiene una forma de liberar la tensión, gastándote en compras toda tu quincena o endeudándote con tu tarjeta Mastercard, o saliendo de fiesta los fines de semana, no sé hay miles de opciones.

Pero hay veces, que aunque hagas todo eso tu cuerpo te grita por cada poro que necesita de un experto. Porque tu espalda está contorsionada, tu cuello ya no tiene mucha movilidad, o simplemente necesitas acostarte una hora en una mesa para que alguien se encargue de ti dándote masaje.

Todo es válido si se hace, porque el peor error sería ahogarte con estas presiones sin atreverte a hacer nada. Eso es lo que enferma por dentro, y se refleja en el exterior. Si quieres mantenerte activa, con vida, sin cansancio, cuida tu cuerpo, tu mente, y hasta si crees en eso, tu alma. Muchas gracias por leerme, y ¡hasta la próxima!

Hay muchos lugares en los que se puede disfrutar de bebidas artesanales, no obstante los jóvenes no suelen consumirlas. No sé si es por desconocimiento, o porque creen que los precios son más elevados en éstas.

Pero en realidad es un precio que tampoco es excesivo (no más que un vaso de whisky o tequila), y  es realmente delicioso. Es un sabor fuerte que juega con tus papilas gustativas,  haciéndolas sentir sensaciones inimaginables. No exagero, hay de diversos sabores (amargas, semi-amargas, dulces), y créeme cuando te digo que los porcentajes de alcohol suben bastantes con estas bebidas artesanales.

Así que te reto a que pruebes sensaciones distintas, que no te quedes estancado en los mismos sabores de siempre. Porque no estoy demeritando, ni nada por el estilo los sabores de las cervezas normales, ya sean Sol, Indio, Victoria (por mencionar solo algunas), porque su calidad es buena, y siempre termina logrando el objetivo de distraer al consumidor, de aliviar  sus penas, de sacar sonrisas en rostros que son serios, o simplemente en amenizar las reuniones. No, jamás me atrevería a decir que no vale la pena su consumo, pero si te puedo recomendar que amplíes la gama de tus opciones para que no te quedes en uno solo.

Porque así comienzas a convertir tu vida en una aburrida rutina. Es decir, vas al mismo bar, con los mismos amigos, pidiendo siempre la misma cerveza ¿te resulta conocido? Sé que hay lugares o sabores que puedes repetir una y otra vez sin que te canses, sin embargo así comienzas a entrar dentro de un espiral llamado monotonía que cuando te atrapa, difícilmente te deja ir.

No exagero, son los pequeños detalles los que te van amarrando. Y no es que la venta de cerveza artesanal, o la compra de ésta misma será lo que salvará tu vida. Pero son los pequeños cambios que se van convirtiendo en hábitos lo que te salvará. Otra vez te pondré un ejemplo, tomas tu cerveza artesanal en lugar de un Bacardi, te gusta. Después como te agradaron los cambios, te mueves a otro bar, y conoces más gente, y así se va haciendo una cadena de eventos.

O tal vez solo sea un cambio, pero aunque sea uno solo eso está bien. Tampoco es que cambies radicalmente tu vida, solo que la nutras con diversas diferencias. Muchas gracias por leerme, y ¡hasta la próxima!